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8 de noviembre de 2009

Ibn Battuta el gran viajero

Ibn Battuta es un pequeño cráter que hay en la luna y se llama así porque a los científicos les gusta usar nombres históricos para rendirles un pequeño homenaje, así que hoy vamos a hablar un poco de Ibn Battuta, ese desconocido viajero medieval.
Esta es la historia de un viajero medieval llamado Ibn Battuta, un gran desconocido para muchos en el mundo occidental.
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Durante la edad media no se conoce a ningún hombre que recorriera tantas distancias como Ibn Battuta, él era un bereber que nació en Tánger y todo comenzó con una peregrinación a la Meca que hizo a los veintidós años y siguiendo la tradición religiosa de su cultura árabe, el Islam.
Según relata en sus propias memorias, este viaje lo realizó sólo sin compañero alguno, recorrió muchos kilómetros para regresar a Tánger, veinticuatro años más tarde y habiendo recorrido 120.000 Kilómetros regresó a su casa al finalizar esta aventura.


Este viaje tan largo y maravilloso lo comenzó por la costa de África atravesando Egipto hasta llegar a la Meca, había escogido una ruta poco usada y llena de obstáculos por las guerras internas debiendo retomar de nuevo su ruta a la Meca desde El Cairo.
Estuvo en Hebrón, Belén y Jerusalén amparado por la seguridad que los mamelucos de la época ofrecían a los peregrinos.
Se juntó con una caravana en Damasco con la que siguió ruta hasta Medina, lugar dónde reposaban los restos del profeta Mahoma.
Por fin llegó a la Meca, cumpliendo con los rituales del Islam y pasó a ser un Haijji.
Le debió gustar mucho esto de viajar por tierras extrañas que en vez de regresar a su casa, se unió a una caravana de peregrinos que procedían de Irán e Iraq y volvían a su hogar.
Llegó a un Iraq que en aquella época estaba gobernado por los mongoles, visitando Nayaf, Basora y por fin llegando a Persia dónde visitó Isfahán y regresó de nuevo a Irag pasando por Kufa y Bagdad.
Conoció a Abu Said Bahadur que menciona en los relatos de su libro, prosigue su viaje por la Ruta de la Seda llegando a Tabriz, pero tenía ganas de volver a la Meca  así que antes visitó Samarra, Tikrit, Mosul y el Kurdistán,
Llegó de nuevo a la Meca como os contaba y allí pasó un largo año conviviendo con las historias que le contaban los peregrinos.
Su afición a viajar no cesaba nunca y partió de nuevo hacia Jedda para embarcar rumbo a la costa Nubia, lo que es hoy en día Sudán, cruzó el Mar Rojo y llego a el Yemen.
Partiendo de Adén comienza una ruta por las costas africanas, pasando por el sur de la Península Arábiga y llegando al Golfo Pérsico; no dejó de visitar lugares intensos de cultura e historia como Etiopía, Mogadiscio, Mombasa, Zanzíbar y Kilwa.
Terminó viendo Omán y los Estrechos de Ormuz cuándo decidió de nuevo volver a la Meca.
En la Meca de nuevo pasó otro año de su vida escuchando historias de peregrinos que contaban las maravillas de sus tierras de origen y sin duda alentó a viajar más a este peregrino medieval.
De nuevo comenzaba otra aventura, esta vez hacia la India, embarcó en Damasco hasta Alanya en la costa turca y tomó ruta por tierra hasta Konya y luego a Sinope que era ya costa del Mar Negro.
Cruzó el Mar Negro y llegó a Kaffa que está en Crimea para luego llegar a las tierras imperiales de la Horda del Oro dónde compró un carro y se unió a una caravana que le llevó hasta Astracán en el río Volga llegando más allá de los límites del mundo islámico.
Visitó Santa Sofía y retomó ruta de nuevo desde el Mar Caspio y el Mar de Aral, pasando por Bujara y Samarcanda, pero su objetivo era la India, así que atravesó las montañas de Afganistán para conseguirlo.
Sus buenas relaciones políticas y diplomáticas con los gobernantes que iba conociendo en sus viajes y por razones personales aprovechó sin duda el viaje más emocionante, llegar a China como embajador.
Llegó a Cambay después de haber sufrido el ataque de unos ladrones que casi le dejan sin vida y desde allí se embarcó hasta Calicut, pero esta vez las inclemencias del tiempo arruinaron su viaje.
Marchó a las Maldivas dónde pasó un tiempo siendo Juez y luego marchó a Ceilán y visitó el Pico de Adán.
Avatares del destino y temporales casi arruinan su viaje a China, pero nunca se rindió y por fin llegó a Chittagong, Sumatra, Vietnam y Quanzhor, y por fin a Hangzhou.
Ibn Battuta nos cuenta que también estuvo en Gran Canal y Janbalic, pero muchos piensan que puede no ser verdad.
Era hora de volver a la Meca, todo lo que había conocido era maravilloso, pero el tiempo y los acontecimientos habían cambiado, las guerras, las muertes de sus conocidos y padre y sobre todo la famosa Peste Negra que hacía estragos en aquellos momentos.
Pasó por Cerdeña y se enteró también de que su madre había muerto, su pasado iba desapareciendo, pero su mejor consuelo sería viajar y así lo hizo, esta vez a lo que es hoy España, viajó a Al-Ándalus siendo uno de los defensores de Gibraltar amenazado por Alfonso XI de Castilla, pero este también falleció por la peste y dejó vía libre al viaje de Ibn Battuta por Valencia y Granada.
Le quedaba conocer mejor Marruecos así que llegó a Marrakesh, pero las historias de ciudades ricas y llenas de Oro le llevaron al Desierto del Sáhara, dónde nada le impresionó y acabó en Mali.
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Continuó viaje por el Rio Níger y llegó a Timbuktú, pero el Sultán lo reclamaba y regresó por fin a su hogar, dónde ya no viajó más.
Escribió y publicó un libro llamado Rihla que pasó bastante inadvertido por los musulmanes hasta el siglo XIX, después ha sido conocido por el mundo Occidental y hasta algunos han visto en este viajero al mayor de los viajeros de la época medieval.

8 comentarios:

  1. Aquellos hombres "curiosos" de antaño sí que eran viajeros...nada que ver con los turistas de hoy en día ;)

    Gracias por esta lección de historia.

    Te dejo un beso Jose.

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  2. Pues te diré que esta vez no me atrapaste desprevenida, pues ya había leído sobre la vida de este personaje, jaja.
    Esta noche, cuando observe a la Luna, recordaré a Battuta... ¡y a Senovilla también, por supuesto!, jaja.
    Abrazos.

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  3. Volvoreta, cierto que eran viajeros auténticos, ellos dieron a conocer lo desconocido, muchos besos amiga.

    Clara siempre tan prevenida,ja,ja,ja yo también me acordaré de vosotros esta noche, un abrazo.

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  4. A mi si que me has cogido desprevenido, no tenía ni idea de este personaje. Historias encantadoras, para todos los públicos y para todas las épocas.
    Un saludo.

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  5. Me ha encantado esta historia de este gran viajero querido amigo..un abrazo...

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  6. Me ha parecido una historia emocionantísima.Impresionada,tal vez,por este viajero infatigable como era Ibn Battuta que nos descubre cómo era su forma de ver el mundo y nada menos que viajando,disfrutando y sobre todo,conmoviéndonos con sus aventuras.Muy bueno...Un saludo.

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  7. Gracias Senovilla por compartir esto! Esto me recuerda a los pasajes de la historia que solia hacer... Tendré que hacer más, ahora que he vuelto con zumacaya, ah, y te tengo que decir, que la voy a convertir en un blog, por lo que ya estaremos en contacto y te "robaré" algún post que vea interesante , jejeje.

    Agradezco tu comentario, pero lamentablemente tuve que borrarlo puesto que era la entrada por defecto en Wordpress! jeje .
    Salu2

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