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10 de diciembre de 2014

Pasó lo que temíamos y aunque apareció, todos Desolados

Lo que temía que iba a pasar ha pasado y es que ya ha aparecido el amigo Pablo, sí, ese hombre que desapareció hace casi un año y que desde aquí dimos difusión para su búsqueda, por lo que os agradezco a todos vuestra colaboración en aquellos duros momentos.


Todo apunta a un suicidio, pero está por confirmar ya que todo esto conlleva una investigación y la intervención del forense, aún no sabemos ni cuando será el sepelio...

Va por ti amigo Pablo este artículo en forma de Obituario, pero antes quiero que recuerdes allá dónde estés esta vieja canción.



Primero decirte que respeto tus decisiones aunque no las comparta amigo Pablo y esta última en especial, pero sobre su vida manda uno mismo y la forma de verla o entenderla es tan particular que existen mil realidades distintas que cada cual interpreta a su manera, así que fuera lo que fuere aquello que te llevó a tomar esta decisión para nada me hace titubear en nuestra amistad y el recuerdo que tengo de ella.

Te conocí allá por comienzo de los 90 y enseguida congeniamos mucho por aquello de nuestra pasión por los perros y otras ilusiones que no llevamos nunca a buen puerto por temor al riesgo que conllevaba realizar aquellos sueños.

Mira que miramos eso de crear un cementerio de animales domésticos, con incineradora incluida que tantos papeleos y millones se necesitaban en aquellos años y la escuela canina con la que no nos cuadraban ni las cuentas ni la dedicación por aquello de nuestros compromisos laborales, todo un sueño utópico que no pudimos realizar y que siempre hablábamos de ello cuando nos juntábamos, sobre todo porque ya ese sueño lo han realizado otros y nosotros nos adelantamos casi en diez años...que pena no habernos lanzado amigo Pablo.

Fuiste mi vecino durante muchos años y siempre me ayudaste con los problemas que me surgían con Ronaldo mi Perro Fiel, aún recuerdo aquella demostración in situ con un rottweiler en el que quedó bien demostrado que un perro nunca olvida sus orígenes naturales de supervivencia, en especial cuando se trata de comida y de ahí que las razas peligrosas lo son siempre por mucha educación canina que se les de, menuda lección impagable amigo y como se entienden los ataques que sufren los niños con esos animales.

Después cuando quedaste viudo, con tus altibajos y refunfuños que te hacían tan especial y que los que bien te conocíamos te entendíamos; el tiempo fue pasando hasta tu prejubilación en la que te vi muy jodido, pero todo cambió cuando volviste a trabajar y fueron unos años en los que rejuveneciste y te cambió para muy bien todo tu humor y además el traje negro te hacía ser aún más elegante que un Ministro.

El tiempo que estuvimos juntos en la Peña y en la Asociación que tanto queríamos también dejó la huella de ese amigo que se implicaba en todo lo que significara unir familias, unir amigos, compartir ilusiones y celebrar alegrías en buena compañía, eso sí ya hemos dado juntos de comer a más de 300 comensales y estuvimos toda la santa mañana colocando las mesas y  los cubiertos con sus copas bien enfilados como si fueran a participar en un desfile militar, pero que bien lo pasamos aquel día.

Llegó tu jubilación y todo parecía ir bien amigo Pablo, sé que te afectó la muerte por el cáncer de otro amigo que teníamos en común y con el que compartiste tu vida laboral durante casi una eternidad, pero teníamos poco contacto y sabía poco de ti ya que al vivir en un pueblo tan cercano y a la vez tan lejano pasa lo de siempre, la distancia es una barrera jodida para tomar cervezas en buena compañía.

Con tu desaparición aún tenía la esperanza de que hubieras hecho alguna de tus locuras, irte al extranjero o al caribe, vete a saber, sé que eras capaz de eso y de más.

Con la aparición de tu cadáver nos has dejado a todos los que te queríamos y apreciábamos desolados y aún nos queda esa ligera sensación de que no puede ser, pero lo es y el dolor se hace duro de soportar pero también el respetarte en tus decisiones hace que siga mirando la vida como siempre a mi manera sin creer que lo que ven los demás es toda la verdad, existen miles de realidades...

Somos amigo Pablo lo que somos, venimos a este mundo sin saber porqué, disfrutamos de la vida a nuestra manera, tenemos descendencia y al final todos mueren, los ricos, los pobres, los sanos, los enfermos y los que deciden irse antes de sus hora, pero todos se mueren, no queda nadie y aunque dice el refrán que todos calvos a los 100 años, cada mañana miro que no se me caiga el pelo.

Adios amigo Pablo, te llevaré en el corazón y en el recuerdo de aquellas largas jornadas, de aquellos días con los perros, de las lecciones que aprendí de ese hombre con canas, de la cantidad de bromas que nos gastábamos y que hoy quiero recordar para despedirte con una sonrisa, como a ti seguro te gustaría, porque siempre fuiste un tío cachondo.

Aquel día tenías en la cartera 70.000 pesetas y vacilando tras unas cuantas cervezas y con los amigos que allí estábamos se te ocurrió aquello de: No me hace falta el dinero para ser feliz, lo tiraste al suelo y como un rapaz lo recogí casi al vuelo y al bolsillo lo metí, estuviste detrás de mí casi tres días y te lo hice pasar canutas, ja,ja,ja que cara se te ponía cuando te decía que el dinero que uno se encuentra no tiene dueño y que cara de alivio se te quedó cuando en un sobre te lo devolví para zanjar ahí la broma...

Qué en paz descanses Pablo. 





24 de noviembre de 2014

Fusilado por un dolor de Muelas

Corría el año 1826 en Inglaterra, y cuentan que él había sido uno de los personajes más famosos en la ciudad de Londres, siempre aclamado y ovacionado en cada una de sus atractivas actuaciones en las que el público quedaba siempre boquiabierto.

Aquella mañana se vio abatido por un pelotón de ejecución que le disparó 152 proyectiles, tuvo relativamente suerte ya que ninguno de ellos fue mortal y aún le dio tiempo a repasar en su vida todos aquellos buenos momentos en los que su fama era aplaudida por viejos y jóvenes londinenses.

Su vida fue siempre tranquila, querido por todos aquellos que le cuidaban y premiado por su inteligencia y obediencia en cada una de sus actuaciones de aquel famoso Circo Chunee.

Agónico y lleno de impactos de aquellos mosquetes que le acababan de acribillar con su proyectiles encontró alivio a un dolor que comenzaba a ser menor de lo que aquel fatídico día fue y es que su colmillo le volvió loco.


Sí, amigos, allí se encontraba el elefante Chunee viendo como se acercaban a rematarle con una espada y dar fin a su vida, en esos instantes comenzó a recordar su juicio y la sentencia que le condenaba a muerte.

Es cierto señoría que Chunee aquella mañana de exhibición por la ciudad saltó en estampida por las calles y atropelló todo aquello que se interpuso en su camino, también es cierto que por desgracia su acto conllevó la muerte de uno de sus cuidadores, pero hemos de alegar en su defensa que todo fue por un terrible dolor de muelas, en este caso colmillo, una infección en su colmillo le causó en esos instantes un dolor tan insoportable que le llevó momentáneamente a una locura inusitada en un ser tan noble.

La espada estaba apunto de causarle ya la muerte y nuestro personaje animal histórico que hoy les traigo dio un último suspiro recordando como sus defensores en el juicio alegaban que era un animal que no podía comunicar su dolor como haría cualquier persona y que todo era una fatalidad que debería ser considerada como un accidente.

Esa espada ejecutora le atravesó su punto más vital y las últimas palabras que recordó Chunee el elefante más famoso de Londres en aquellos años fue al juez que dictó sentencia: La Ley ha de ser tajante, nuestra legislación no diferencia animales de hombres así que le condeno a ser fusilado.

Allí quedó tumbado uno de los animales más nobles que había sido protagonista de tardes infantiles y noches para adultos, haciendo las delicias para unos y otros que disfrutaron siempre con su espectáculo, todos los que alguna vez lo disfrutaron lloraron su muerte y lamentaron aquel fatídico dolor de muelas.

También muchos juristas se comenzaron a plantear que en algún momento las leyes del reino deberían de cambiar y no ser ajenas a la diferencia jurídica que deberían tener los animales ante las leyes de los hombres.

Pero todo lo que les he contado tiene otra versión aún más cruel que ustedes deberían conocer pues se ajusta más a lo que ocurrió realmente.

Un museo que fue destruido durante la Segunda Guerra Mundial ahondó en el gran secreto que rodeaba la historia del elefante Chunee ya que allí en el Hunterian Museum del Real Colegio de Cirujanos de Inglaterra, situado en Londres, acampó el esqueleto de este paquidermo y fueron los expertos los que enseguida se dieron cuenta de que aquel esqueleto tenía un colmillo roto con evidencias de que algo le había ocurrido.

Efectivamente todo apunta a que tuvo un acceso infeccioso en el colmillo y ese dolor de "muelas" pudo ser la clave a todo lo que ocurrió en esta estrambótica historia que ahora podemos descubrir con más asombro aún si cabe.

El Señor Bentley fue quién vendió o prestó el esqueleto de Chunee a este museo y con el que había intentado hacer negocio exhibiendo en muchas ciudades, los huesos del paquidermo que curiosamente había comprado a un Zoo que se mudaba de asentamiento y dónde estuvo expuesto un cierto tiempo, no dieron beneficios de ahí que estuviera encantado con la venta de tal peso al museo.

El esqueleto de Chunee llegó al zoo después de haber sido despiezado por ávidos carniceros de Londres que vendieron su carne apoyados de una gran publicidad que alegaba las grandes virtudes de la misma y como los acontecimientos que ahora vamos a relatar crearon mucha expectación, ciertamente no tardaron mucho en vender los cientos de kilos que con sus cuchillos separaron del cuerpo muerto de aquel elefante.

La piel y hasta los ojos del elefante fueron vendidos, lo que aún desconocemos fue el destino de sus tripas ya que algunos afirman que fueron a las aguas del Támesis, lo que sí se encontró en este despiece del animal fueron cincuenta balas que también fueron adquiridas por algún coleccionista.

El cadaver del elefante ya muerto debió ser una fuente para sacar dinero ya que se aprovechó para dar clases de disección anatómica y se cobró entrada a los estudiantes que fueron a observar aquella maniobra que ya causaba bastante malestar a los vecinos londinenses.

Pero la gran pregunta es la de como realmente murió Chunee y la respuesta llega del director del Circo y dueño del animal el señor Cross conocía bien esta historia desde sus inicios:



El Exerter Exchange nació en 1873, creado por el señor Gilbert Pidcok que buscaba esquivar las leyes ya que la exhibición pública de animales estaba prohibida, pero siempre existían las excepciones que confirman la regla y los circos itinerantes eran la excepción, así que si el circo dejaba de rodar y se asentaba en un lugar la atracción de grandes y pequeños por ver el espectáculo estaba garantizada, aunque fuese una mezcla de circo y zoo.

Y así fueron los primeros años en los que varios animales hacían las delicias de todos los que por allí pasaban y pronto apareció la gran adquisición estrella del espectáculo, era un pequeño elefante hindú de tres años de vida que en su primera actuación recibió un estruendo aplauso por parte del público pero lo asustó tanto que huyó en estampida del escenario atropellando en su huída a tres actores del circo.

Las criticas fueron muchas pero Chunee había sido traído para hacer dinero y eso era lo que importaba, tan importante eran las funciones que su dieta alimentaria comenzó a causar a este pobre animal un sinfín de molestias gastrointestinales que se mostraban en forma de PEDOS públicos y mal olientes que no gustaban para nada al público, eso sí los niños no paraban de carcajear.

Chunee no debió tener una vida fácil que digamos ya que a todo esto hemos de añadir que su cuidador no era nada ejemplar a la hora de hacer su trabajo y que este elefante poseía una gran inteligencia pues públicamente también era capaz de evidenciar su malestar dando trompazos a este mal domador en mitad de los espectáculos.

Amortizada la inversión de Chunee para los espectáculos se decidió retirarle del teatro y los espectáculos para devolverle al circo Astley que fue quién lo trajo a Londres y lo alquiló por un justo precio, pero se pusieron a hacer cuentas del gran gasto que conlleva mantener la alimentación y limpieza del mismo que por fin se decidieron a venderlo definitivamente al Exerter Exchange que lo puso en una jaula del primer piso de este zoológico para su exhibición.

En esta jaula el público podía visitar al elefante, le lanzaban monedas y este las devolvía, le arrojaban los sombreros y este con la tropa se los entregaba a su dueño entre los barrotes, todos admiraban a la bestia gigante y un tal Lord Byron que todos ustedes conocen escribió sobre Chunee alabando su forma de ser.

El tiempo que Chunee estuvo enjaulado dio mucho de sí,  la música que el profesor Everad Holmes le puso en un estudio con el que buscaba el comportamiento animal que puede ejercer la música. Chunne mostró su respeto ante el piano estando en silencio y con sus orejas bien desplegadas en acertado signo de escucha.

Y además el cariño que todos le tenían al elefante lo reflejó Tomas Hood que le dedico en aquellos tiempos unos versos al paquidermo.

Su trompa suaves caricias me propicia
cuando a su jaula me acerco,
mueve sus orejas y dobla sus rodillas
cuando una manzana le ofrezco,
quiero a este elefante como a un hijo
por el amor que me prodiga.
A todos mis amigos yo les digo,
que a él lo amo sin medida.

Cross se acaba de hacer el nuevo dueño del zoo y ante la envergadura que adquiría Chunee decidió trasladarle a una jaula más grande, le gustaba este elefante y se sonreía de lo miedoso que llegaba a ser pues tenía pánico a uno de los perros que por allí estaban.

Pero los problemas serios iban a comenzar pasado el año 1825, Chunee presentaba cambios de humor atípicos con su forma de ser y a su cuidador lo embistió de tal forma que pudo haberlo matado, ante estos hechos Cross decidió nombrar a Dyers  que también sería nefasto para el cuidado del elefante pues su crueldad con los animales era evidente con los latigazos que les daba...

Cross de nuevo cambió de domador y esta ver eligió al más experto, el señor John Taylor, un mutilado del oficio ya que un león le había arrancado el brazo, pero esto no le hizo abandonar lo que más quería y era estar con los animales.

Se consiguió amansar a Chunee, parecía que había vuelto a la normalidad, Taylor y el cariño que ponía en sus cuidados pudieran ser la gran receta, pero aún había algo especial en el elefante ya que una vez con su trompa enganchó a un soldado que casi mata si no llega a ser porque Taylor pudo evitarlo.

Pero Taylor fue apartado de su puesto por muchos dires y diretes que hay entre empleados y al señor Cross no le quedó otra que elegir a un nuevo cuidador, esta vez lo hizo con gran infortunio pues eligió al peor de todos un tal Carter que no tenía ni idea de elefantes y además era cruel y bestial en su trato con Chunee.

El mismo Taylor en una de sus visitas lloraba al ver estado lamentable en el que se encontraba Chunne dentro de la jaula, evidentes muestras de castigo en su piel fue lo que le hizo escribir una carta a Cross contándole todo lo que pasaba en esa jaula pero el dueño de este Zoo hizo caso omiso a la misma.

La llegada del Musth que es el CELO DE LOS ELEFANTES llegó por edad al paquidermo y su conducta tan ingobernable debió ser tratada a base de laxantes, pero Carter que era un bestia para todo no hizo más que dar sobredosis de los mismos a Chunee causándole unas diarreas y dolores gastrointestinales horrorosos, eso sí, las ganas de tener sexo a Chunee le desaparecieron por completo.

En noviembre de 1825 un empleado de limpieza que no gustaba de acatar bien las ordenes de la dirección entró a limpiar la jaula de Chunee y este en un movimiento fatídico lo aplasto con su cuerpo contra la pared.

Chunee fue juzgado en Londres y la sentencia confirmó que había sido un accidente así que el señor Cross simplemente pagaría una multa por la muerte de aquel limpiador.

En febrero de 1826 un ataque de lo que ellos creían que era de nuevo el Musth afectó al elefante, sus golpes contra la pared y los barrotes hacían temblar todas las instalaciones y se decidió por fin acabar con su vida.

Lo intentaron envenenar con a una mezcla explosiva de venenos puestos en su comida pero Chunee no probó bocado y su furia iba creciendo hasta el límite de que el Sr. Cross llamó a la policía y les pidió que le abatieran a tiros.

Los policías dispararon al paquidermo pero este aún se puso más furioso por el incremento del dolor infringido. Acudieron más de veinte soldados para intentar acabar con la vida de Chunee y además estaban asesorados de dónde tenían que apuntar para derribar a tan furioso animal que parecía capaz de hundir el edificio con sus embistes.

Fueron los rifles más potentes que tenían aquellos soldados para la ocasión, Stevens and Company, catorce soldados descargaron sobre Chunee al unísono y este cayó sobre sus rodillas agónico.

Pero al ir a entrar en la jaula este elefante se levantó y continuó con su furia, todos los soldados seguían disparando sobre él, apuntando a los ojos, las orejas, la boca e incluso usaron otras armas para derrumbarlo, pero la fortaleza de Chunee era inverosímil, seguía de pie dando trompazos y golpeando las paredes.

La voz de Carter el inexperto cuidador se oyó con claridad, ordenaba a Chunee sentarse como hacía cada vez que lo visitaban y este pobre animal así lo hizo, momento que aprovechó para clavarle una lanza en el costado y que uno de los soldados disparase a corta distancia en el interior de su oído.

Pero sorprendentemente aún no estaba muerto y con las pocas fuerzas que le quedaba se tumbó en el centro de la jaula momento que fue aprovechado por los soldados para seguir disparando y por los cuidadores para clavar aún mejor sus lanzas.

A la llegada de Cross que el muy animal venía con una cañón del ejercito para tumbar a Chunee se encontró con que ya había muerto y aún le dio tiempo para pensar en como ganar dinero ya que dejó que el público londinense fuera a admirar tan deplorable espectáculo.



De toda estas historias y de algunas aún más interesantes yo he aprendido mucho y ustedes las pueden encontrar en un genial libro que si pinchan sobre la imagen podrán descubrir.


 

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