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23 de julio de 2009

Vivir, sobrevivir, luchar y al final morir

Así es la vida amigos, nacemos para vivir, tratamos siempre de sobrevivir a los avatares que nuestra vida nos deja a diario, continuamos siempre nuestra lucha diaria y el final para todos siempre es el mismo, morir.

Se escribe bien y se cuenta mejor desde la distancia de la muerte, cuando ella está lejana en nuestros recuerdos, es fácil hablar de vida, de lucha, de sobrevivir.

En cambio cuando ella está siempre muy presente en todos nuestros recuerdos, sólo pueden tener sentido estas palabras.

Todos sufrimos algún golpe letal en nuestras vidas y ahí ese día es dónde queda marcada para siempre nuestras vidas.

Algunos se hunden para siempre y no se recuperan jamás, viven pendientes de un medicamento que les obligue a olvidar el dolor, no sobreviven y sus vidas quedan estancadas para siempre.

Otros luchan y sobreviven día a día, no olvidando nunca que tienen roto el corazón, recordando siempre aquello que perdieron y aún sabiendo que su vida acabará en muerte como la de todos, muestran su valor a diario recomponiéndose cada minuto que pasan y sobreviviendo desde el día que, que la desgracia letal y siempre temida muerte se llevó lo más querido para ellos.

La muerte afecta en muchos grados, dependiendo siempre de muchos factores y podríamos hacer un decálogo con frialdad, pero no, hoy dedico este post a los que saben vivir, sobrevivir, luchar y al final morir, que son aquellos que han perdido un hijo.

Hace 5 años que se fue Raúl y su padre es un claro ejemplo de superación, de ser humano que habiéndole sido arrebatado por la vida, por la muerte, a su hijo Raúl, el sigue adelante luchando, sobreviviendo y convirtiendo su dolor en una forma de vida, recuperándose de una muerte.

Ramón sabe que un buen amigo mío está en idéntica situación y por ello me permito hablar así sobre el dolor, sobre la muerte.

Os decía que el mayor dolor que puede sufrir un hombre es perder a su hijo, por eso admiro a esas personas que lo hacen, ese día sus vidas cambiaron para siempre y sólo había dos caminos que tomar, el hundimiento o sobrevivir.

Ellos sobreviven y es mucho, no, es una forma de vivir que gran parte de la humanidad sufrirá en algún momento de sus vidas.

Superar este dolor es muy difícil, convivir con él a diario aún lo es más, pero todos vamos a tener el mismo final y aunque lo diga con la frialdad de unas pocas palabras, la muerte está ahí siempre y sólo podemos mirar hacia la vida, la que nos queda, con los que nos quedan.

Ramón y mi amigo hablan constantemente con sus hijos fallecidos, a diario, ante cualquier acontecimiento que se presente en sus vidas, con recuerdos, con futuros irreales de vida, encontraron el camino.

Yo a sus hijos ya les conozco como si de verdad siguieran estando aquí entre nosotros, ellos se fueron pero sus padres mantienen viva siempre su presencia.

Lloro con ellos y por supuesto que me río con ellos, celebro encontrarme a personas tan fuertes y con tantas ganas de seguir sobreviviendo que me permite “intentar comprender mejor esto que llaman vida”.

Al final todo es filosofía, en este caso aprendida con golpes letales pero que son dignos de mención para los que desconocen aún la muerte, para estimular la vida de los que también sufren el mismo dolor.

Sobrevivir amigos no es fácil y ellos lo hacen a diario, no, no, no, no piensen en prepararse para posibles situaciones, no crean nunca que sus mentes son fuertes y aguantarán todos los golpes de la vida, cuando llegue el momento usted estará solo, la muerte delante y su vida con dos caminos.

Elegir el camino será muy complicado y nadie lo hará por usted, tardará más o menos, pero su decisión afectará para siempre su nueva forma de vida sin ese ser querido.

Una decisión tan difícil que no existe remedio conocido para ella, sólo pruebas de personas que antes que usted han tenido que decidir y muestran con valentía que la muerte rompe una vida, nos deja dos caminos y sólo uno de ellos es el que nos permitirá sobrevivir y luchar hasta nuestro final que no es otro que morir.

Hace unos días me apetecía escuchar una música especial, cada ser humano busca sus desahogos a su manera y como me encuentro entre ellos ese día quería estar triste un instante.

Hoy recuerdo al hijo de mi amigo, Rubén, recuerdo a Raúl que también se fue, pero sobre todo CON ADMIRACIÓN comparto estos momentos con los que nos muestran estos amigos que la vida sigue, que hay que luchar, que tenemos que sobrevivir y que todos absolutamente todos tendremos el mismo final, la muerte.

Mi amigo “Raúl” tiene un blog, es suyo y allí escribe su familia, la familia Opaitos a la que nos une un vínculo virtual, un vínculo de vida, un recuerdo a los que ya no están.

9 comentarios:

  1. Gracias amigo,hermano, en mi nombre y de todos los mios.
    Un fuerte abrazo y gracias por compartir nuestro dolor.

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  2. Vengo del blog de nuestros amigos y acojona y acongoja leer lo escrito...pienso que un padre nunca esta preparado ni estara para enterrar a un hijo...es muy duro..por eso desde aqui mi admiración hacia aquellas familias que han perdido un hijo y que aun continuan viviendo por que yo...ufff mejor callar...un abrazo...

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  3. Alijodos, la vida es muy dura pero hay que sobrevivir siempre.

    Opaito sigue fuerte amigo y cuando andes escaso de fuerzas aquí tienes un hermano.

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  4. Es verdad, imagino que sólo los fuertes de espíritu se sobreponen a esa tragedia, la muerte es cruel, traicionera, se presenta sin aviso, mata poco a poco a los que quedan, a los que aman. Hace poco viví un caso similar, una amiga perdió su hijo de 13 años, no sabes que decir, cómo consolar, sólo puedes ofrecer tu compañía y tu hombro. Por eso un abrazo muy fuerte a los padres de Raúl, y del otro niño, admirando su fortaleza y sus ganas de seguir adelante. Un abrazo Senovilla, un escrito muy sentido.

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  5. Cuando vemos a nuestros amigos así Andrea, sólo puede hablar el corazón con compañía y un buen hombro.

    Gracias por compartir.

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  6. Un padre nunca debería ver marchar a un hijo.
    Si ya es doloroso perder familia, amigos y pareja...No quiero ni imaginarme el dolor de perder un hijo.
    Mi solidaridad y abrazo para esos padres.

    Te dejo un beso Jose.

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  7. No sé, puede que lleves razón, puede que no. La vida da palos, pero lo importante es saber sobreponerse a ellos. Es lo que hay, o lo tomas o lo dejas.

    Yo de momento siempre me he sobrepuesto, y no creo que exista nada que me pueda tirar abajo ya. Lo tengo claro, estamos aquí para vivir y seguir adelante pase lo que pase, y cuando nos muramos ya nos preocuparemos del resto.

    Saludos.

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  8. No quisiera saber lo que es eso, solo trato de imaginarlo pero es imposible ponerse en su piel.
    Un saludo.

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