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6 de junio de 2009

Mambru se fue a la guerra

John Churchill un guerrero inglés que se le dio por muerto en una batalla por los franceses, es el culpable de la famosa canción de “Mambrú se fue a la guerra”,  y ya que tenía un apellido muy difícil de pronunciar se lo cambiaron por el de Malbrough para la canción.

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El origen de la música se piensa que puede ser árabe y traído a Francia en época de cruzadas, pero la autentica y genuina cantante que dio fama a esta canción en nuestro país vecino fue una de las nodrizas de los hijos de Luis XVI, que consiguió que toda Francia cantase esta canción.

 

La llegada a España de esta canción infantil se remonta a la época de los Borbones y era cantada por las niñas en sus juegos de patio, haciéndose cada vez más popular hasta la versión actual de la misma.

 

Ludwig van Beethoven usó también parte de la música de esta canción en La victoria de Wellington que compuso en honor a la victoria de Wellington en Vitoria durante la Guerra de la Independencia Española.

Mario Benedetti también dedicó a este personaje un poema que aquí os dejo para que disfruten de la historia hecha poesía.

Cuando Mambrú se fue a la guerra, llevaba una almohadilla y un tirabuzón. La almohadilla para descansar después de las batallas y el tirabuzón para descorchar las efímeras victorias.
También llevaba un paraguas contra venablos, aguaceros y palabrotas; un anillo de oro para la suerte y contra los orzuelos y un llavero con la llave de su más íntimo desván.
Como a menudo le resultaba insoportable la ausencia de la señora de Mambrú, llevaba un ejemplar del “Cantar de los Cantares”, a fin de sobrellevar los veranillos de San Juan, un abanico persa y otro griego.
Llevaba una receta de sangría para sobornar al cándido enemigo y para el caso de que este no fuera sobornable llevaba un arcabuz y un verduguillo.
Así mismo unas botas de potro que rara vez usaba, ya que siempre le había gustado caminar descalzo y un calidoscopio artesanal, debido probablemente a que Marei, Edison y Lumiere no habían nacido para inventar el cine.
Llevaba por último, un escudo de arpillera porque los de hierro pesaban mucho y dos o tres principios fundamentales mezclados con la capa bajo el morrión.
Nunca se supo cómo le fue a Mambrú en la guerra, ni cuantas semanas o siglos se demoró en ellas. Lo cierto es que no volvió para la Pascua ni para Navidad. Por el contrario, transcurrieron centenares de Pascuas y Navidades sin que volviera o enviara noticias. Ya nadie se acordaba de él ni de su perra. Nadie cantaba ya la canción que en su tiempo era un hit.
Y sin embargo, fue en medio de esa amnesia que regresó en un vuelo regular de Iberia, exactamente el miércoles pasado. Tan rozagante que nadie osó atribuirle más de un siglo y medio. Tan lozano que parecía el bisnieto de Mambrú.
Por supuesto ante retorno tan insólito hubo una conferencia de prensa en el abarrotado salón Vip. Todos querían conocer las novedades que traía Mambrú después de tanta guerra. Cuántas heridas, Cuántos grilletes. Cuántos casus belis. Cuántos pillajes y zafarranchos de combate. Cuánto orgullo, cuántas lecciones. Cuántos laureles, cuántas medallas y cruces y chafalonías.
Ante el asedio de micrófonos que diecinueve hombres de prensa blandían como cachiporras, Mambrú, oprimido pero afable solo alcanzó a decir: —Señores no sé de qué me están hablando. Traje una brisa con arpegios, una paciencia que es un río, una memoria de cristal. Un ruiseñor, dos ruiseñoras, traje una flecha de arco iris y un túnel pródigo de ecos. Tres rayos tímidos y una sonata para grillo y piano. Un lorito tartamudo y una canilla que no tose. Traje un teléfono de ensueño y un aparejo para náufragos. Traje éste traje y otro más. Y un faro que baja los párpados, traje un limón contra la muerte y muchas ganas de vivir.
Fue entonces que nació la calma y hubo un silencio transparente. Un necio adujo que las pilas se hallaban húmedas de llanto y que por eso los micrófonos estaban sordos y perplejos.
Poquito a poco aquel asedio se fue estrechando en un abrazo y Mambrú viejo y joven y único sintió por fin que estaba en casa.

14 comentarios:

  1. Para mi era una simple canción, y hoy he descubierto mucho más.

    Muchas graciassssssssssssss.

    Un besitoooo y espero que pases un buen sábado.

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  2. Que magnifico post y que gran colofón

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  3. No cabe duda que todo tiene su historia.

    Cómo se aprende contigo amigo!

    Abrazos y besos

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  4. No sabía yo que hubiera tanta historia detrás de esta canción.

    Me ha gustado.

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  5. Qué gratos recuerdos; toda mi infancia ha venido de pronto a mi memoria con esta canción, sin embargo no logro recordar por qué tiene en mi tanta influencia, quizás una época vivida muy intensa entre los 5 y los ocho años.
    Un saludo.

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  6. Siempre pensé que era un personaje inventado y mira por donde que no era así.

    Un saludo.

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  10. Pues ya sé un poco más que ayer. Un abrazo.

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  11. La de cosas que se descubren entrando por aquí de vez en cuando...
    Fenomenal trabajo de investigación.

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  12. Gracias a todos por estar ahí.

    Saludos.

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  13. Mira que he cantado veces la canción...y mira por donde ahora se de donde viene...interesantísimo post...

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