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18 de marzo de 2013

Juego de Tronos y personajes Históricos

Ante el eminente comienzo de la tercera temporada de Juego de Tronos con un trailer tan apasionante como este que hoy les muestro me he puesto a pensar en algún personaje histórico de baja estatura, pues toda ficción siempre esconde algo de real e histórico en lo que cuenta.


No les voy a hablar hoy del personaje que más me gusta de juegos de tronos: Tyrion Lannister; el turno lo tiene una persona también bajita pero que forma parte de la historia y además la suya es algo especial y merece la pena compartirla con ustedes, hoy hablamos de Jeffrey Hudson, un tipo bajito.

Jeffrey Hudson nación en el año 1.619 y murió aproximadamente en 1.682, ya siendo niño este hombre no desarrollaba como sus compañeros, tenía alguna enfermedad que le hacía ser más bajito que los demás, pero siempre hay un lugar para los diferentes y el trabajo de bufón en la corte estaba siempre muy bien pagado.

Entró en la corte inglesa siendo muy joven una tarde después de una buena comilona que se pegó la reina consorte Enriqueta María de Francia, sorprendió a todos los comensales e hizo que la reina se riera como nunca con aquel hombre menudo y bajito que con su armadura de caballero comenzó a bailar para la corte.

Sus 46 centímetros y el gran arte que tenía para sacar sonrisas le abrió las puertas de la corte real y allí comenzó a servir como si de una estrella se tratara, con los años y su porte se convirtió en el protagonista de cualquier celebración que se preciara, ligón por su labia a más de una doncella traía loca.

Todo iba viento en popa, el lujo de la corte, el buen vivir, los estupendos trajes, aquellas comidas, esas mujeres que caían rendidas a su altura; todo cambió de repente, comenzó una guerra civil y como Enriqueta era su jefa y además de origen francés y católica, tuvo que hacer las maletas y trasladarse con toda la corte a los Países Bajos.

Allí su oficio de bufón cambió por el de relaciones públicas para conseguir tesoro que aportar al Rey en esa guerra civil, lo hizo francamente bien, su labia además de atraer mujeres conseguía estupendos donativos para la causa real y por fin pudieron regresar a Inglaterra, él y Enriqueta su Jefa.

Aquel bufón debía ser compensado por comportarse como el mejor de los nobles, por lo que fue nombrado Capitán y participó con fiereza y acierto en aquella guerra civil que ya duraba demasiado.

Carlos I le ordenó ante la victoria Caballero y algunos historiadores dicen que Lord ya que se le conocía como Lord Minimus por su altura y por su valentía.

A pesar de que la guerra parecía ganada, Enriqueta era muy precavida y daba mucho valor a su vida por lo que Francia sería mejor lugar para pasar una temporada en la que Inglaterra aún estaba algo convulsa, se llevó a su Capitán, a su Caballero Jeffrey Hudson con ella.

Nuestro personaje de hoy no tuvo suerte en el país de los galos, allí se retó en duelo con un guardaespaldas de la reina por una pequeña ofensa que terminó trágicamente con la muerte de este, ya que Lord Minimus era bueno con sus gracias, especial con las mujeres, conquistador con su labia y además un experto con la espada.

Francia no era Inglaterra y allí las leyes eran tajantes con los duelos y por ello la muerte de aquel guardaespaldas le trajo a Jeffrey una condena de muerte que no se ejecutó gracias a la buena mano de Enriqueta en sus labores de diplomática, eso sí a su querido Capitán a ese Gran Caballero lo tuvo que expulsar de su Corte como muestra de cortesía con el pueblo francés.

Expulsado de su trabajo y sin techo en el que recogerse no le sentó nada bien a Jeffrey, estar en el paro y desahuciado es excesivamente duro para cualquier persona y más para un hombre que era pequeño de estatura pero de corazón enorme para la lucha y debía de luchar.

Preparó su venganza y puso rumbo a Inglaterra, allí tenía planeado hacer pagar a la Reina y a su Corte esa bajeza de dejarle en la estacada por unas leyes francesas que no estaba dispuesto a comprender y mucho menos asumir.

Su suerte iba de mal en peor, en aquel barco él recordaba sus tiempos de gloria, aquellas risas que causaba y su estupenda forma de vivir la vida rodeado siempre de bellas mujeres que caían rendidas a sus pies; pero los sueños son interrumpidos con el abordaje de unos piratas musulmanes que le impedirían conseguir su venganza en Inglaterra.

Capturado por aquellos bárbaros su vida fue ahora el infierno más insoportable que puede sufrir un hombre, era un esclavo más y su vida transcurría con trabajos forzados y funciones sin mucha gracia para él en la que su enanísmo era lo único que aportaba a las fiestas de sus carceleros. Aquel tormento duró mucho, 25 años de su vida en la que ese infierno según cuentan le hizo crecer 50 centímetros, causa de la enfermedad o los castigos que recibía en forma de torturas que no se pueden ni narrar.

Pero en el año 1.665 Inglaterra comenzó a rescatar a sus compatriotas que estaban presos en el calvario de un Norte de Africa asfixiante, y le llegó el turno a nuestro personaje de hoy, Jeffrey Hudson, fue rescatado y termino en la cuidad de Oakham durante unos cuantos años para reponerse de esos veinticinco duros e infernales años que le dio la vida bajo el cautiverio y yugo musulmán.

Decidió pues que era hora de regresar a la corte y esta vez sin ánimo de venganzas, sólo pretendía reclamar aquello que le correspondiese por ser Capitán, Caballero y todos los servicios que prestó a la monarquía en aquella guerra civil, pero todo había cambiado tanto y su suerte seguía siendo tan mala que se vio involucrado en una caza de brujas, le pilló de lleno el Popish Plot y como era de esperar cuando todo va mal se puede poner aún peor, fue nuevamente detenido, privado de libertad y estuvo preso dos años más hasta que fue liberado.

La vida ya poco le daría, dos años más de vida y fallecer en el más humillante de los olvidos, así murió Jeffrey Hudson que hoy es recordado por un servidor ante la inminente entrega de la tercera temporada de Juegos de Tronos, una serie que será de culto por siempre, a pesar de su ficción, la realidad a veces se aproxima mucho a los inventos de apasionantes escritores.

Hoy un retrato nos recuerda a aquel tierno personaje en sus tiempos más mozos.


Y hoy una música especial me recuerda lo poco que queda para Juego de Tronos y me anima a leer más sobre la vida de Jeffrey Hudson.




9 comentarios:

  1. Injusta la vida con los buenos y amables... siepre ha sido así y siempre será :(

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  2. La vida a veces no es justa para nadie amigo Oscar. Un abrazo

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  3. Interesante historia,yo nunca vi Juego de Tronos,sera por mi poca aficion a la TV,hay una duda que quiero que me quites de esta cabeza.Si nacio en 1619 y estiro la pata en 1682,como en 1965 le rescataron de los piratas? Un nuevo caso para Iker Jimenez? Lo dicho interesante...
    Un abrazo....:)))))

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  4. Gracias Gonzalo, ja,ja,ja es evidente que tengo que pasar por la óptica a comprar las antiparras ya que cuando no baila una letra lo hace un número y ni me entero,


    Un abrazo

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  5. No sigo la serie, aunque por lo que cuentas las penalidades, las injusticias, las venganzas y las bajezas morales son temas frecuentes y recurrentes de ayer y de hoy.
    Un saludo.

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  6. Pasaba por aquí para felicitarte doblemente. Como un buen papi y como un buen Pepe,...lo malo abunda ;) ¡¡Felicidades tocayo!!

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  7. Yo tampoco seguí esta serie, pero nunca es tarde si tan bien la recomiendas.. a la felicitarte por ese Santo...
    Un abrazo.

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  8. Cayetano y Pedro os la recomiendo está genial, al principio en el primer capítulo te planteas si merecerá la pena engancharte y lo cierto es que te enganchas y mucho.

    Un abrazo amigos.

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  9. Josete, felicidades dobles para ti también amigo, que pases un gran día con los tuyos.

    Un abrazo

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