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7 de agosto de 2011

La dieta más antigua de la Historia

Corría el siglo X con aires de Reconquista cuando surge como protagonista un hombre que quiso derrocar al Rey Ordoño III pero fracasó por diversos motivos, uno muy importante fue que estaba GORDO, muy gordo para querer ser el nuevo Rey sin poder montar a caballo o portar con agilidad una espada.

Hablamos hoy de Sancho el Craso, conocido por los cristianos y moros como el Gordo, ya que su peso llegó a ser descomunal para la época, pues llegó a pesar 21arrobas, una medida de peso castellana, que cada arroba corresponde 11 kilos y medio.

La muerte de Ordoño III nos dejaba en tierras cristianas el trono para Sancho I, del que hoy les estoy hablando, su gordura no le permitió apoderarse del trono por la fuerza anteriormente, pero su sangre se lo concedía en esta ocasión por linaje.

Gobernó sólo dos años con gran dificultad y eso que siempre estuvo aconsejado por la Reina de Navarra doña Toda, conocida en aquellos momentos como la suegra de la península y de la que algún día de estos hablaremos en este rincón.

Ciertamente estos dos años de reinado no se le dieron nada bien, y su gordura era pasto de críticas y desesperación de la nobleza de la época, no se concebía a un rey que no cabalgase a caballo y frunciera su espada en las batallas para alentar a las tropas.

Así que recibió el castigo de perder la corona y se fue a refugiar en las faldas de la ya muy mayor Doña Toda de Navarra que era su abuela.

La Reina Toda, una mujer de armas tomar y muy inteligente y culta para la época, sentía un especial afecto por este nieto y pensó que alguien le podría ayudar para que perdiera peso y demostrar que podría ser de nuevo rey, pero la solución estaba en casa del enemigo.

Así que vemos momentos históricos impensables, Doña Toda y Sancho acuden a Córdoba para ser recibidos por Abderramán III, enemigo número uno de la cristiandad, pero atado a estos dos visitantes por lazos sanguíneos y la picaresca de saber que con ellos algo iba a ganar.

El viaje fue largo y se lo pueden imaginar, algunos aseguran que Sancho fue trasladado a Córdoba en parihuelas, menuda paliza para alguien con más de 240 kilos en sus carnes y para aquellos que las portaban por más de 700 kilómetros.

Pero allí estaba Abderramán III que ofrecía la primera dieta conocida en la cristiandad para obtener diez fortalezas en la ribera del Duero, claves para la ofensiva y defensa del califato.

Comenzó entonces Sancho el Craso la primera dieta más antigua de la historia y el mayor de los calvarios para una persona que no estaba gorda por la gula del comer, lo suyo era algún tipo de enfermedad grave y los médicos del califa usaron métodos que hoy matarían a cualquiera de nosotros, pero que con Sancho esta vez funcionaron.

Cuentan que ante el sufrimiento que recibía le tenían que atar de pies y manos a la cama, que a la hora de hacer ejercicios y que comenzara a realizar largos paseos, con cuerdas era tirado por esclavos y él sujeto a un andador caminaba sufriendo y poco a poco adelgazando, además estaban aquellos famosos baños de vapor que serían para él como un infierno.

Se le llegó a coser la boca, dejando sólo un hueco para que sorbiera unas infusiones que lo mantendrían en una constante diarrea, pero el fin justificaba los medios y a las pocas semanas se comenzó a ver los resultados.

Ahora el problema era esa piel que le comenzaba a colgar por todos los rincones de su cuerpo, así, que nada como unas sesiones dolorosas de masajes que volvieran a dotar de firmeza su cuerpo.

Sancho como les cuento, debió estar al borde de la muerte en muchos momentos durante estos 40 días de dieta y ejercicio, pero al final consiguió rebajar su peso a 120 kilos, caminar durante marchas de más de 5 kilómetros sin necesidad de cuerdas o andador, consiguió volver a montar sobre un caballo, alzar su espada para el combate y lo que a modo personal le debió animar mucho, yacer con una mujer, algo impensable desde hacía muchos años.

Corría entonces el año 959, un hombre gordo de 120 kilos salía de Córdoba con un ejercito, era Sancho el Craso, pero esta vez cabalgaba con su espada alzada al frente para recuperar esa corona que por sangre y gracias a la insistencia de su abuela, recuperaría sin mayores problemas.

¿Y que pasó con la deuda contraída con Abderramán? No le pagó nunca las fortalezas prometidas por conseguir rebajarle más de 100 kilos y que recuperase la corona cristiana, gracias a la dieta más antigua de la historia, pero eso el moro ya lo sabía y contaba con esa traición en sus planes de controlar a sus enemigos, pero la muerte rompió su estrategia, aunque eso es otra historia que ya les contaré.

Sancho arrebató el trono a Ordoño IV el malo y comenzó a ser respetado, al poco tiempo fallecería su abuela y se enteraría también de que Ordoño había ido a pedir refugio y ayuda ante... sí, ante el enemigo Abderramán III, pero como les decía otro día se lo cuento.



Hoy gracias a Dios las dietas son distintas y la música hace milagros para conseguir rebajar kilos, sean felices si están gorditos y recuerden lo que le pasó a Sancho por comer tanto de pequeño ;-))


2 comentarios:

  1. Los primeros salen bien luego la cosa se complica... yo acabo de perder 8 kilos en 8 semanas... pero ya hace dos que no cae ni un gramo... y si, mantengo las restricciones (mejor llamarlo así que llamarlo dieta)

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  2. Ufff lo que sufrió el pobre !!pero valió la pena.
    Me ha gustado el relato.
    Un abrazo

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