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23 de octubre de 2009

Apriéteme los pechos

El otro día me contaron una historia muy graciosa que ocurrió en un Centro Comercial muy conocido acá en España porque para ellos la Navidad comienza en Noviembre.

Por lo visto una mujer había comprado un aspirador y no le iba muy bien, pues metía mucho ruido y la verdad no aspiraba como ella deseaba.

Así que se dirigió al empleado que se lo había vendido para que se lo cambiase por un modelo y fabricante distinto, ella quería un Nilfisk que siempre van de maravilla.

El empleado le dijo que no podía hacerle la devolución y el cambio, pues cuando ella compró el aspirador estaba en una oferta “fantástica”.

De pronto ella comenzó a gritar “Apriéteme los pechos”, “Apriéteme los pechos”.

El empleado se quedo un poco aturdido y corrió a llamar a su jefe de departamento, mientras un pequeño corrillo de gente se formaba cerca del mostrador.

¿Pero que le pasa señora?, preguntó el jefe del departamento de electrodomésticos de este gran almacén.

La señora comenzó de nuevo a contar su historia con ese aspirador que hacía unos días había comprado y que no le daba el resultado que ella quería, insistía en devolverlo y comprar un Nilfisk por la fama que les precede.

El Jefe del departamento le dijo que eso no era posible, que en todo caso se lo podían cambiar por otro del mismo modelo y marca.

Entonces la mujer volvió a gritar, “Apriéteme los pechos”, “Apriéteme los pechos”, mientras cada vez más gente se acercaba a ver lo que pasaba.

El Jefe del departamento se puso muy nervioso y acudió a llamar al Jefe de Planta, que le dijo a la mujer que le contase que es lo que pasaba para que diera tantos gritos.

La mujer de nuevo con voz moderada cuenta la historia de ese aspirador que ha comprado y que no está conforme con él, por lo que desea cambiarlo.

Mire nuestra nueva política en época de crisis,  es que no admitimos devoluciones si el aspirador funciona y mucho menos, no se lo podemos cambiar por otro modelo.

Así que la señora, que por cierto estaba de muy buen ver y cada vez más y más gente se acercaba a ver lo que pasaba, comenzó a gritar: “Apriéteme los pechos”, “Apriéteme los pechos”.

El Jefe de Planta acabó llamando al Director del Centro Comercial y volvió a escuchar la historia de la señora y su aspirador.

Le dijo que se calmase y le hizo una devolución para que se pudiera llevar el aspirador que le gustaba que era un GM80 de Nilfisk y que su madre le había recomendado.

Pero el Director le puso una condición, que le contase porqué gritaba que le apretasen los pechos.

A lo que la mujer contestó, es que a mí cuándo me joden me gusta que me aprieten los pechos.

De pronto todos los curiosos comenzaron a aplaudir y esta mujer se fue muy feliz para su casa a estrenar un aspirador de esos que de verdad nunca fallan.

Quiero dedicar esta historia a Marta y su amiga Mercedes, porque el mundo de las ventas en época de crisis es muy difícil, pero el trato al cliente es lo primordial siempre.

 

 

9 comentarios:

  1. Esto es mucho más divertido que lo anterior.

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  2. Jajajaja. ¡qué buen humor tenéis!
    Jose: muchas gracias por esta dedicatoria tan simpática.
    Marta: lo que me extraña es que en el Corte Inglés no se la quisieran cambiar a la primera.jaja
    ¡Aupa Nilfisk!

    Besitos

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  3. Tejon fijate que si se convierte en realidad y cada vez que un cliente no esté conforme monte algo tan divertido.

    Un abrazo.

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  4. Mercedes, la historia está adaptada a una incidencia ocurrida a la hora de devolver un "aparato" que compré y no iba,ja,ja,ja, además fue en otro sitio parecido.

    Marta, tú y todas l@s compis de España hacéis un gran trabajo, pero lo principal es que sé de buena mano que al cliente le tratáis muy bien y por eso estoy orgulloso y me gustó tratar con humor algo tan delicado en época de crisis...

    Un abrazo.

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  5. Ja ja ja, excelente historia.
    Un saludo.

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  6. Hola,

    Lo primero felicitarte por la historia. Me he divertido muchísimo!... La señora consiguió su objetivo a pesar de que antes se la "jodieron" tres personas, cumpliendo con el protocolo establecido por la empresa, claro está (TOMESE COMO DOBLE SENTIDO)...y es que la crisis toca tantas cosas, que sómos capaces de dejarnos hacer de todo. : )

    Un abrazo

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  7. En que no llora no mana y si encima lo hace con gracia... pues mejor.

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  8. Jajajaja, al empezar a hablar de todos los encargados que había me he acordado de una historia que me contaron con uno que compró una lavadora en El Corte Inglés y que pasada la garantía se le rompió.
    Al principio, como es normal, no le aceptaron reparación gratuita ni por supuesto devolución, pero montó tal jaleo en el centro en cuestión y escribió una carta a la sede central de estos grandes almacenes... Que total, al final le cambiaron la lavadora jejejeje.

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  9. Ayyy por Dios¡ Menudo espectáculo se formaría en la sección de electrodomécticos. Que bueno :)
    Un abrazo, amigo

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