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16 de octubre de 2009

¿Necesitas un Ladrillazo amigo?

Quiero dar las gracias a los que dejaron un “aliento” para Elena y aprovecho para contaros una bonita historia que hace reflexionar, me llegó vía email y no he podido resistir la tentación de compartirla con ustedes.

¿Necesitas un Ladrillazo amigo?

Un joven y exitoso ejecutivo paseaba a toda velocidad en su auto Jaguar S Type 2006, sin ningún tipo de precaución.

De repente, sintió un estruendoso golpe en la puerta, se detuvo y, al bajarse, vio que un ladrillo le había estropeado la pintura, carrocería y vidrio de la puerta de su lujoso auto.

Se subió nuevamente, pero esta vez lleno de enojo, dio un brusco giro de 180 grados, y regresó a toda velocidad al lugar donde vio salir el ladrillo que acababa de desgraciar lo hermoso que lucia su exótico auto.

Salió del auto de un brinco, y agarró por los brazos a un chiquillo, y empujándolo hacia el auto estacionado le gritó a toda voz:

- ¿Qué rayos fue eso?, ¿Quién eres tú?, ¿Qué crees que haces con mi auto?".

Enfurecido, casi botando humo, continúo gritándole al chiquillo:

- ¡Es un auto nuevo, y ese ladrillo que lanzaste va a costarte muy caro! ¿Por qué hiciste eso?"

Por favor, señor, por favor. ¡Lo siento mucho! No sé qué hacer", suplicó el chiquillo. "Le lancé el ladrillo porque Nadie se detenía..." Las lágrimas bajaban por sus mejillas hasta el suelo, mientras señalaba hacia alrededor del auto estacionado.

Es mi hermano, le dijo. "Se descarriló su silla de ruedas y se cayó al suelo... Y no puedo levantarlo". Sollozando, el chiquillo le preguntó al ejecutivo:

"¿Puede usted, por favor, ayudarme a sentarlo en su silla? Está golpeado, y pesa mucho para mi sólito... Soy muy pequeño."

Visiblemente impactado por las palabras del chiquillo, el ejecutivo tragó grueso el nudo que se le formó en su garganta.

Indescriptiblemente emocionado por lo que acababa de pasarle, levantó al joven del suelo, lo sentó nuevamente en su silla, y sacó su pañuelo de seda para limpiar un poco las cortaduras y el sucio de sobre las heridas del hermano de aquel chiquillo tan especial.

Luego de verificar que se encontraba bien, miró al chiquillo, y este le dio las gracias con una sonrisa que no tiene posibilidad de describir nadie...- DIOS lo bendiga, señor... y ¡muchas gracias!, le dijo.

El hombre vio como se alejaba el chiquillo empujando trabajosamente la pesada silla de ruedas de su hermano, hasta llegar a su humilde casita.

El ejecutivo aún no ha reparado la puerta del auto, manteniendo la hendidura que le hizo el ladrillazo, para recordarle el no ir por la vida tan distraído y tan deprisa que alguien tenga que lanzarle un ladrillo para que preste atención.

DIOS normalmente nos susurra en el alma y en el corazón, pero hay veces que tiene que lanzarnos un ladrillo a ver si le prestamos atención.

Tu escoges:

Escuchar el susurro... o el ladrillazo.

Hoy será esta la historia que cuente a Jorge y a Lucía porque han comenzado la Catequesis y su monitora les ha pedido que cuenten una historia.

¿Por cierto, necesita alguno de ustedes un Ladrillazo?, me imagino que no, porque siempre es bueno mirar a nuestro alrededor y no ir muy rápido por la vida, aunque esta a veces sea muy virtual.

10 comentarios:

  1. Precioso, seguro que muchos necesitamos el ladrillazo para reaccionar.
    Un saludo.

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  2. Muchos somos los que necesitamos un ladrillazo. Emotiva historia sin duda. Si tienes un poco de tiempo y te apetece sigue este enlace,http://opium09.blogspot.com/2009/10/luisa.html, creo que te gustara conocer esta historia.
    Un abrazo maese, sigo buscando algún francés para vos.

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  3. Por cierto, me siento extraño cuando entro en esta nueva dimensión. ¿Donde quedó la quintaesencia de la familia Senovilla? Si es que en el fondo soy muy conservador. ¿O será que me gusta llevarte la contraria?
    Bona nit

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  4. Que belleza de historia! gracias! besos

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  5. Algunos no se enteran ni dándoles con la cabeza en la cantera.

    Muy buena la historia, si señor.
    Besucos.

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  6. ¿Un ladrillazo o una patada en el vértice?

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  7. Muy buena la historia, no hay nada como un buen ladrillazo a tiempo.

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  8. Muy buena...A más de uno que yo conozco les haría falta un ladrillazo.

    Muchos besitos.

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