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1 de octubre de 2013

Ser Culé

Corría el año 1.899 y un avispado suizo llamado Hans Gamper convocaba con un anuncio en una revista deportiva llamada "Los Deportes" su intención de formar un club de fútbol, así que ante este anuncio se presentaron doce amantes de este deporte para así el día 29 de noviembre del 1899 naciera el Club Barcelona.

Los fundadores eran españoles, ingleses, suizos y alemanes, ellos eligieron al primer presidente del club, a Walter Wid, lo hicieron por el respeto a las canas y al ser el más mayor le tocó ejercer de jefe.

Pasaron los años y llegó la alegría para el club, se ganan Copas de España, Copas de los Pirineos y además la entidad crecía y crecía con el número de socios que se afiliaban al club, podemos decir que a partir del año 1910 fue todo un subidón para el Barcelona.

A partir de 1920 podemos hablar de los años dorados del Barcelona ya que el número de socios aumentaba hasta más de 11.000 y se estrenaba "el Camp de Les Corts"que en aquella época daba cabida a 30.000 personas.

Mal lo pasó el Barcelona en aquellos años 20 del siglo pasado que tan bien le iba al club, resulta que los aficionados silbaron a la "Marcha Real" antes de un partido y el gobierno de Primo de Rivera decidió actuar rápidamente con una sanción ejemplar del cierre del estadio por seis meses y la dimisión del presidente que era de aquellas Hans Gamper, ese suizo avispado.

Lo cierto es que al fina la sanción fue rebajada y todo lo que ha acontecido en el Club Barcelona con estos temas políticos en los que de 1923 a 1930 fue un símbolo de resistencia social de Cataluña contra Primo de Rivera y su gobierno, hoy en día, actualmente vuelven a estar presentes en miles de declaraciones que comprometen tanto a jugadores de nuestra selección como a aficionados no foráneos como ese gran avispado fundador.

Ser Culé es amar un deporte, una forma de jugar y PUNTO FINAL, las tonterías que se desean transmitir desde el ámbito deportivo hacia el político no hacen más que comprometer a los que disfrutan del deporte, viéndose obligados a pasar vergüenza de ciertas manifestaciones que políticamente hablando en el deporte nunca deberían tener cabida.

Por cierto amigos, Culé proviene de CULO y es que las gradas del estadio eran tablones donde los aficionados estaban sentados viendo el partido tranquilamente, pero los viandantes desde fuera veían una retahíla de culos sorprendente y humorística por lo que se comenzó a llamar así a los aficionados del Barcelona.

Y si hoy recordamos los comienzos de un gran club, el cual admiro, espero que con tanta historia nacionalista no tenga que asistir a su desaparición, porque digan lo que digan el Barcelona sin la liga española no sería NADIE. 

8 comentarios:

  1. el futbol sería genial sin la violencia de sus aficionados y la ira hacia el arbitro, como el rugby, donde la figura del arbitro es sagrada, y las aficiones al terminar el partido se va a hacer el tercer tiempo... cenar y beber juntos, unos para felicitar a los otros y los otros para consolar a los unos

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  2. Algún fallo tenías que tener...
    Por respeto a ti, que te considero mi amigo, voy a reservarme la opinión respecto a ese club. Tienes toda la razón en el tema de no mezclar deporte con política, pero siento decirte que tú mismo lo haces en el post...

    Un abrazo.

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  3. Totalmente de acuerdo. Una cosa es el deporte, el fútbol, y otra muy diferente la política.
    En caso de una hipotética independencia, seria bastante aburrida una liga contra el Girona, el Sabadell y la Unió Esportiva de Lleida.

    Con los del Español, no cuento. Por supuesto que pedirían la permanencia en la liga española. Y con el cariño y respeto que le tengo a los "periquitos", porque para serlo, hay que tener carácter.

    Un abrazo.

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  4. Oscar, lo mejor del Rugby para mi que he sido "Ala" eran esas cervezas después de los partidos.

    Un abrazo.

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  5. Javier, eso es lo que me apena ya que conozco su historia....y a pesar de todo, hay pasiones o amores que "matan" y no podemos escapar a sus encantos.
    Un abrazo amigo.

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  6. Rodericus, los periquitos me gustan, sobre todo por tener ese nombre tan especial en un lugar dónde no gusta nada que suene a español.

    Un abrazo.

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  7. Mala cosa esa de mezclar el fútbol con la política. Como el deporte levanta pasiones, los politiquillos lo aprovechan para sus fines espurios. No sólo el Barcelona, al Real Madrid se le conocía durante la época de Franco como el equipo del régimen. Eso no hace ningún favor a los buenos aficionados al deporte.
    Un saludo.

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  8. Siempre se identifica a un equipo por su estilo y formas de jugar, también a los jugadores que marcaron una época. Fueron los políticos los que comenzaron tomando por banderas escuadras que no les pertenecían, algunos de ellos lo mas redondo que han visto es un dado en el casino.
    Fútbol, bocata y bota, que triunfe el espectáculo y fuera la política del palco.
    Un saludo!

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