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20 de octubre de 2013

Reviviendo un Día al Maestro

Pasan los años y la vida sigue, aquellos que una vez estuvieron y ya se fueron son ausentes que llevamos en el corazón y cada vez que pensamos en ellos les revivimos por breves instantes que son intensos y emocionantes.


Un instante más el de hoy para aprovechar y hacerle revivir, Juan Antonio Cebrián el maestro, va por él con Fuerza y Honor como siempre.

Una noche fue cuando me enteré

que ya nos dejabas de narrar,
que tu corazón había dejado de sonar
se te rompió estando de celebración
sin darte cuenta nos distes un adiós.
Sí amigo, así fue como me enteré
de que te habías ido siendo feliz
al igual que una lombriz,
porque eras hombre encantado
de ser capaz de a todos mostrar
esos treinta y dos rumbos
que aún sigo buscando
que aún voy encontrando.
Y es que aquella noche fue
cuando por un amigo lloré
sin haber conversado nunca con él.
Simplemente te recuerdo emocionado
consciente de que los años ha pasado
y que tus amigos te seguimos, hermanados,
son muchos los que sienten en su ser
que son Rosaventeros enganchados
a tu Ejercito de amigos que nunca te traicionaron.
Una vez cuando esa tarde llovía,
pensé ¿Qué es lo que me quedaría?.
Hoy lo sé con la certeza de los años vividos
sin la compañía de tu buen hacer
sin el ejemplo de seguir buscando el Azul y Verde
sin tu lucha constante por el saber
sin tu cachondeo con tus compañeros
sin tu seriedad con lo trascendental
sin tu ironía con lo trivial, ¿Quién lo diría?
Ha pasado unos largos años sin tenerte en la radio
sin leer un nuevo libro publicado,
si es que te fuiste sin saber que te ibas.
  
Acá me encuentro hoy, recordando,
este mi amigo se fue sin avisar que se iba,
una tarde más de intensa lluvia me hace recordar
que tengo aún mucho que aprender
que me queda mucho con lo que soñar
que por siempre he de luchar por encontrar
esos treinta y dos rumbos que me quiso mostrar.
Fuerza y Honor gran lema de batalla para un Templario
del siglo XX, que el día veinte hará seis años que se fue
sin decir adiós, sin contarnos que se iba.
Te mando una oración amiga,
Me despido amigo mío, habiendo dejado escrito
lo que tú me enseñaste
y que es lo importante,
haga lo que haga,
diga lo que diga,
piense lo que piense,
siempre estará conmigo la Fuerza y el Honor
que me inculcaste, así como una despedida amable
con esos mis famosos Saludos Cordiales.


3 comentarios:

  1. Un bello homenaje, y muy merecido.
    ¡Fuerza y honor siempre!

    ResponderEliminar
  2. Grande, muy grande. Un tipo que me hizo entender la vida de otra forma. Siempre en nuestro recuerdo. Emotivo, amigo.
    ¡Fuerza y honor¡
    Un abrazo

    ResponderEliminar

 

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