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22 de marzo de 2012

Inventando Felicidad

Hay inventos que pasan desapercibidos para la humanidad, desconocemos quién los ha inventado pero nos beneficiamos de ellos a diario sin dar la menor importancia a su procedencia y lo que tuvo que costar inventarlo, sobre todo si nos da felicidad a nuestra vida.

Pensemos por un instante en aquellos chinos del siglo VII, la cantidad de experimentos que tuvieron que realizar con diversos materiales para llegar a la conclusión de que la pasta de plata era el mejor empaste para sus dentaduras.

En la Edad Media, los alquimistas eran unos auténticos genios con las amalgamas y por ello dominaban el arte de mezclar ingredientes para conseguir geniales empastes compuestos de una dosis de mercurio con plata, estaño o cobre.

Así con esto que parece una tontería hemos llegado a los estupendos empastes que hoy realizan nuestros dentistas y que sin duda están inventando felicidad con aquellos inventos de los que nadie conocemos el autor pero sí los beneficios que nos han reportado.

Nota curiosa es que la primera dentadura completamente postiza (conocida) data del año 1.450, todo un invento mecánico que poco a poco se llegó a poner de moda y mejorar hasta las genialidades de la ortodoncia que hoy conocemos.

Aún recuerdo a aquellos amigos de mis abuelos que lucían algún diente de oro como símbolo de opulencia o porque a buen seguro era la moda de unos tiempos diferentes y qué siempre me pregunte ¿Cuando les enterraban que hacían con el diente, más que nada por el tema de la herencia?

8 comentarios:

  1. Encantado de hincarle el diente a su post, compañero :)).

    Abrazos

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  2. Lo mismo digo...
    Los dientes de oro eran horrorosos pero supongo que no era que estuviesen de moda sino que era mejor eso que ir con un diente de menos jeje
    Besos enormes don José,

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  3. Mi querido amigo, grandes inventos para nuestra salud bucal y el bolsillo de los dentistas.

    Indaga un poco y verás que desde hace tiempo ya, también inventaron la VACUNA CONTRA LA CARIES... eso sí, está a buen recaudo pues alguien muy listo pensó que con esa vacuna esos inventos que has mencionado ya no harían falta... y los dentistas también tienen que comer por eso bien que la guardan.

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  4. Pues no se pero el tema de los dientes y enpastes concretamente pienso que en vez de avanzar,retrocedemos.Cada dos años aproximado empaste atomarpo.....o y cien euros al canto.Asi atrasamos en ciertos temas y hablar de dentistas es casi como comer una buena fabada con su chorizo y su morcilla bien picante y teniendo una ulcera.Pensar en el dentista y sus precios es revolverme el estomago.Mira lo simpatico financian a un tio quitarle sus partes y hecerle mujer y no financian un empaste riene cojones el tema.....si se los quitaron no ...
    Un abrazo y el tema de los dentistas mas que felicidad produce dolor

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  5. Pues te lo voy a contar yo. Heredó mi marido una mesa de despacho preciosa que rápidamente me apropié...al abrir el cajón me encontre una cajita de madera ¡llena de dientes y muelas de oro! habría cinco o seis...inmediatamente- yo quería tirarlos del asco que me dio- mi suegra los reivindicó por ser de su abuelo...y se hizo una sortija..¡que asco!...que la luce con alegría...ya sabes que se hace ¡se los arrancan muertos!....puffff

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  6. Antes de que Canarias fuese vista por el grueso de sus propios habitantes como las Islas Afortunadas, ésta era una tierra en la que la emigración hacia América Latina se convirtió en la única forma de supervivencia para miles de personas. Algunos probaron fortuna y se quedaron viendo que allí contarían con mejores oportunidades pero muchos regresaron a sus hogares con dinero suficiente para ofrecer una mejor calidad de vida a los suyos. De allí muchos se trajeron la extraña costumbre de los dientes de oro. Algunos lo hacían porque, ante la pérdida de una pieza dental, el oro era el metal más duradero pero hubo quienes lo adoptaron como señal de riqueza. Me contaba mi madre que cuando era pequeña regresó de Venezuela un señor al que por pura vanidad se le ocurrió pedirle a un dentista que le extrajera sus propios dientes para usar una dentadura de oro. No hace falta decir que cuando los chiquillos veían llegar corrían como alma que lleva el diablo. Les daba pánico al vele aquella piñata áurea.
    De todo hay en la viña del señor.
    Un abrazo tinerfeño sonriente

    CC

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  7. Muchas veces buscaban en los ataúdes o en las batallas a los que tenían dientes de oro para robárselos. ¡Cómo ha evolucionado la ortodoncia! Aunque hoy las piezas no sean de oro cuestan como si lo fueran.
    Un saludo.

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  8. Pues a mi me suena algún caso de oidas que a algún enterrador le detuvieron por que le pillaron precisamente descuajeringando mandíbulas para luego venderlo, lo que no sé es si era una leyenda urbana o algún caso real.

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