Existe un milagro que sólo compartimos Dios y un servidor, este milagro es siempre muy celebrado en mi casa; no es otro que el día de mi cumpleaños.
Hombres de ciencia aseveran que la vida invadirá completamente el Universo, hombres de fe afirman que la vida es el mejor regalo de Dios, hombres sabios confirman que detrás de una vida existe un universo de historias, yo sólo puedo decir que gracias a la ciencia y su sabiduría natural, existo, gracias a Dios tengo fe y qué es cierto que mi vida es un sinfín de historias.
Así que acá me ven con unos cuantos tacos, con el corazón aún de un niño, el alma llena de humor y viviendo plenamente ese milagro que sólo Dios y un servidor compartimos, mi existencia.
No me gusta mirar hacia atrás, ver cuanto tiempo e historias no vividas dejé en el camino, me dan vértigo, no me gusta mirar hacia el futuro, ver cuantas batallas aún se han de librar, me dan mucha pereza, prefiero quedarme en el presente, con la sabiduría de lo vivido, con la ilusión de lo que queda por vivir.
Siempre tengo ganas de volver a empezar, a veces me faltan fuerzas para continuar, nunca tiré la toalla ante la adversidad y sigo con los guantes en alto ante lo que pueda llegar.
Un óvulo y un espermatozoide han conseguido ese milagro científico que es la vida, la vida ha conseguido con los años convertirme en un hombre, mis hijos me han vuelto a convertir en un niño y el amor con mi mujer hacen que siga viendo estrellas en el futuro, sólo las cosas malas de la humanidad hacen que tenga el corazón mellado, sólo las cosas buenas de los hombres hacen que palpite lleno de esperanza.
Así son los 45 años que hoy me han caído en la espalda, así es ese milagro que Dios y yo compartimos, así es la ciencia y la fe cuando van juntas en la historia de la vida, les invito a celebrar la vida, hoy toca la mía.






