Es complicada la vida con ese día a día en que lo cotidiano parece convertirse en efímero y lo grave queda en una constante incierta de futuros algo apocalípticos, pero no queda más remedio para el ciudadano que amansar su alma y seguir poco a poco superando el reto de sobrevivir a estos tiempos que corren, tediosos y horribles sin duda alguna para los que lo pasan mal.
No hay soluciones fáciles ni dignas de mencionar ya que no está en manos de los que aún a esos extremos no hemos llegado pero el dolor empático que causa en nuestro ser el mal que viven los demás nos cambia el carácter y la forma en que vemos pasar los días por lo que necesitamos amansar nuestro alma.
Creo que al igual que nuestras células van muriendo y renovándose por otras de nueva creación, cada cierto tiempo también todos nosotros cambiamos un poco, a veces sumidos en un halo de alegría que muchos llaman felicidad y otras veces inmersos en un infierno de sentimientos encontrados que muchos definen como tristeza. Y es que puede que lo exterior afecte positivamente o negativamente en todos nosotros de una manera tan certera que funcionamos al son de las noticias de un telediario, por ello que necesitamos amansar nuestra alma.
Llega la navidad, ya se encargan de iluminar las fachadas de la ciudad para que los que pueden aún soñemos con la paz de unas fechas entrañables, pero para los que no pueden esto les recuerdan aquellos años no tan lejanos en los que aún el mundo laboral les ofrecía una salida digna para vivir honestamente.
Hablan de que se espera un aumento del consumo para solventar las carencias del año pasado y por otro lado nos anuncian con alevosía y premeditación que nos subirán para comenzar con alegría el año nuevo la luz y seguramente todo lo demás, es necesario amansar el alma para no decir una atrocidad.
Un párrafo leído me llevó a una búsqueda y esa búsqueda a un vídeo que hoy comparto con ustedes:
Hacen falta hombres y mujeres dispuestos a cambiar el mundo en el que vivimos, mejorar el entorno en el que convivimos y sobretodo tener manso el espíritu para sobrellevar las consecuencias de todas nuestras acciones, las buenas y las malas, llega la Navidad y no queda otra que calmar la crispación y esperar que los cambios avecinen nuevos tiempos, nuevas ilusiones.
Mientras esto sucede y navegamos en paz con nosotros mismos nos refugiamos en la historia, en tiempos vividos por los demás, en apasionante récord para recordar y además concursos en los que os animo a todos a participar si tienen una cámara de fotos, así nuestro alma se amansa ante el susurro que producen los telediarios y que ya es mejor no prestarles atención.









